Carlos Joaquín precisó que se han estado
exponiendo y peor aún, arriesgando a los demás, empezando por su
familia, su trabajo y sus clientes, sin guardar la sana distancia. “Se
aglomeran en los transportes, los bancos, los supermercados y las plazas
comerciales, no usan el cubrebocas” explicó.
Anunció que, si es necesario, se
impondrán otra vez medidas drásticas, pero ahora para asegurar nuestra
reapertura gradual, ordenada y responsable como lo tenemos planeado.
Una primera medida es prolongar por 15
días más el retorno gradual a las actividades presenciales de los
trabajadores del Gobierno del Estado, para que se queden en casa y se
minimicen los riesgos de contagio.
Durante el mensaje, el gobernador Carlos Joaquín expresó:
Me parece muy importante comentarles amigas y amigos:
La pandemia hizo que nos quedáramos en
casa para evitar la propagación del coronavirus y con ello salvar vidas
porque cada lamentable deceso es una tragedia para una familia y sus
seres queridos.
Al quedarnos en casa y cerrar las
empresas y negocios vino un terrible impacto en la actividad económica,
se perdieron miles de empleos y vino el deterioro en el ingreso de la
inmensa mayoría de las familias quintanarroenses.
También vino la alteración de nuestra
convivencia social, de pronto ya no pudimos estar con nuestros seres
queridos, ya no pudimos convivir con los amigos, entonces tuvimos
carácter para enfrentar esa adversidad.
Con la participación de todos logramos disminuir el crecimiento de la epidemia y disminuir la tasa de letalidad. Trabajando en equipo fuimos reconocidos nacionalmente por nuestro esfuerzo por quedarnos en casa y salvar vidas. Logramos aumentar en más de 500% la
capacidad instalada en hospitales para atender a los enfermos de Covid,
gracias a ello tuvimos las condiciones para iniciar la apertura gradual
de la vida económica y social.
Diseñamos un sistema de monitoreo
complementario al semáforo nacional y avanzamos en nuestras metas y
llegamos hoy al color naranja, sin embargo, en poco tiempo hemos perdido
el rumbo.
Es mi deber informarles que estamos en
un punto crítico, podemos perder lo ganado y lo más grave lamentar más
hospitalizados y más fallecimientos.
Muchos quintanarroenses se han distraído
y han descuidado las medidas básicas de lavarse las manos
frecuentemente, usar el cubrebocas y mantener la sana distancia.
Se han estado exponiendo y peor aún,
arriesgando a los demás empezando por su familia, su trabajo y sus
clientes, sin guardar la sana distancia, se aglomeran en los
transportes, los bancos, los supermercados y las plazas comerciales, no
usan el cubrebocas.
Esos grupos de personas a los que llamo
irresponsables nos están llevando a regresar a quedarnos en casa,
frenando la reactivación gradual y ordenada, provocando que la mayoría
de la gente no pueda tener acceso a trabajar para su manutención, no lo
podemos permitir y no lo vamos a permitir.
Si es necesario impondremos otra vez
medidas drásticas, pero ahora para asegurar nuestra reapertura gradual,
ordenada y responsable como lo tenemos planeado.
Actuaremos con energía respetando los derechos humanos, pero sin cortapisas ni restricciones.
¿Qué tenemos que hacer? Vuelvo a
insistir en que necesitamos hacer compatibles dos grandes propósitos:
uno cuidar nuestra salud y la de nuestra comunidad, y dos reactivar la
economía.
Ello sólo es posible con la
participación responsable y ordenada de la gente, de todos. ¿Cómo lo
vamos a lograr? Necesitamos adoptar definitivamente un nuevo civismo
social para esta nueva normalidad, una actitud cívica en donde la
conducta de cada uno de nosotros esté enfocada a contribuir al
funcionamiento correcto de esa sociedad, al bienestar de los demás
miembros de la comunidad, al cuidado de sí mismos, de nuestras familias y
de todos los demás.
Este nuevo civismo requiere adoptar hábitos que nos permitan convivir con la pandemia.
Debemos de tener claro que no estamos
saliendo de casa sin la pandemia, sino salimos de casa con la pandemia,
ahí está el riesgo, pero también tenemos el remedio adoptar nuevos
hábitos.
Don Benito Juárez señalaba que la mejor
forma con la que cuenta una nación para combatir y remediar sus grandes
males es la conducta cívica de su pueblo que el hombre prudente sabe
prevenir el mal con hábitos que siempre lo protegen, eso es lo que él
decía.
Hoy el mal que nos aqueja es una
pandemia que cambió nuestra forma de vivir y nos amenaza
permanentemente, debemos confrontarla con hábitos que nos permitan
controlarla y evadirla, hábitos para la higiene, hábitos para la
convivencia social responsable, hábitos para la salud, hábitos para
mantenerse activo.
